martes, 18 de noviembre de 2014

Resumen Segunda Lectura Obligatoria Tema 3: “Sobre el valor educativo de los contenidos de la educación Física”. Devís, J. y Peiró, C. (2011)

En este artículo se presentan las principales justificaciones del valor educativo de los contenidos de la educación física desde una perspectiva diacrónica. Las justificaciones dan sentido a la enseñanza, pretenden influir o cambiar algún comportamiento, creencia o conocimiento y buscan mejorar la práctica docente.
Lo que actualmente conocemos como contenidos de la educación física escolar son las practicas físicas que han ido incorporándose al largo del proceso de  profesionalización de la educación física. Las prácticas sociales se aceptan como normales porque vienen prescritas por el currículo oficial y no parecen necesitar esfuerzo justificativo alguno. Sin embargo, la práctica de actividades sin tener una idea de lo que se quiere hacer con ellas es un signo de que no son educativas. Sin la intencionalidad de conseguir algún beneficio, puede haber aprendizaje, pero no educación.
Desde el inicio de la educación física, colectivos diferentes le asignaban algún valor o función social o educativa. Esta justificación socializadora todavía sigue siendo importante en nuestros días. Las argumentaciones del valor de los contenidos giraban alrededor de <<la educación de lo físico>>, ya que la educación se dividía en educación intelectual, moral y física. Herbert Spencer decía que “la primera condición de éxito en la vida es la de <<ser un buen animal>>, y la primera condición de prosperidad de una nación, la de componerse de <<buenos animales>>. Sin embargo, un número cada vez mayor de educadores reorientaron la justificación de la educación física y sus contenidos más allá de lo físico o corporal. Este propósito se apoyaba en el supuesto de que cualquier ejercicio físico requería algún tipo de operación intelectual y alguna determinación de la voluntad.
El interés pedagógico por ir más allá dio forma a una nueva justificación <<educación a través de lo físico>>. Con esta ideal, la educación física tiene que preocuparse por las respuestas emocionales, las relaciones personales, los comportamientos de grupos, los aprendizajes mentales, y otros resultados intelectuales, sociales, emocionales y estéticos.
Peter Arnold propuso una nueva estructura conceptual para la educación física, una conceptualización de tres dimensiones interrelacionadas:
- La educación sobre el movimiento.
- La educación a través del movimiento.
- La educación en movimiento.  
La primera dimensión, la educación sobre el movimiento, se refiere al campo de estudio o cuerpo teórico de conocimientos de la educación física. El autor le asigna un valor intrínseco, vinculado a una función educativa.  La segunda dimensión, la educación a través del movimiento, tiene un propósito instrumental o utilitario, porque se relaciona con fines y valores extrínsecos con los que el movimiento está indirectamente asociado como el desarrollo estético y moral, la salud, la socialización o la ocupación del tiempo libre. La tercera dimensión, a educación en movimiento, está relacionada con los valores intrínsecos o inherentes a los contenidos prácticos de la educación física. Considera que la práctica de actividades físicas es algo valioso en sí mismo porque permite a la persona autorealizarse o autoconocerse en diversos contextos. Se trata del conocimiento práctico y personal que solo se puede conseguir con la participación activa para conseguir el “saber cómo”. 
Los valores educativos de los contenidos no se encuentran en ellos mismos, sino en la valoración que les asignamos y esto depende de la intención con que los enseñemos. Sin embargo, muchas veces, incluso con la intención de favorecer el sentido positivo (educativo) de la práctica el resultado es el contrario. Así que no podemos dejar la práctica de los contenidos sin la intención de favorecer algún valor educativo. No obstante, el deporte, como cualquier otra actividad de la vida, puede transmitir valores deseables o no deseables y trasladarse a la vida cotidiana de los implicados, según el tipo de relaciones interpersonales del contexto social de su práctica. Eso significa que el contenido esta inevitablemente vinculado a las relaciones interpersonales del contexto social en que tiene lugar, porque siempre que hay práctica se producen interacciones. Además, según resulten dichas interacciones, su influencia sobre los participantes será de un tipo u otro.
La justificación autotélica o intrínseca de los contenidos o prácticas físicas parece no tener en cuenta los factores y condiciones sociales y contextuales que rodean a los contenidos, no tiene en  cuenta la interacción social. Pero Arnold dice claramente que para que una actividad o contenido sea intrínsecamente valioso además de promover el conocimiento y la compresión debe realizarse en condiciones moralmente aceptables. Se insiste en que los contenidos no pueden separarse de las condiciones en que se realizan, practican o enseñan. Dichos contenidos de la educación física también dejarían de ser educativos si su práctica se opone a las misiones o metas de la profesión de la educación física.
Remarcar que los contenidos nunca se producen en el vacío sociocultural y ausente de interacciones sociales. Son inseparables, porque son prácticas sociales y eso implica que las personas les asignemos valores, las realicemos en interacción con otras personas y resulten fundamentales las condiciones morales en su desarrollo.
Los contenidos de la educación física pueden alcanzar valores educativos si las experiencias que ofrece a los participantes son placenteras e intrínsecamente satisfactorias (intencionalidad educativa), cuidamos las relaciones sociales en dicho contexto y las desarrollamos en condiciones moralmente aceptables.

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