INTRODUCCIÓN:
La filosofía de la educación se
ve como un elemento importante de la preparación profesional de los docentes.
Son pocos los centros docentes interesados por el “movimiento” (como le gusta
llamar a Arnold a la educación física). Su libro trata de llenar este vacío. Su
finalidad es explorar filosóficamente la relación entre el concepto de
educación y el de movimiento y ver las consecuencias que ello tiene para el
profesor y para la planificación del curriculum y su evaluación, que tenga una
utilidad práctica a la hora de tomar decisiones sobre qué, cómo y por qué debe
enseñarse.
Peters formula una serie de
criterios que estima implícitos en la educación. Lo que aquí importa es que
sólo se consideran apropiados para la educación los procedimientos moralmente
aceptables. Otros métodos resultan inaceptables.
CAPÍTULO PRIMERO:
El propósito de este libo es
explorar y aclarar la relación entre educación y el estudio, la práctica y el
“movimiento”. Este primer capítulo aclarará cuál es la posición que se adopta
respecto de la educación y cómo se relaciona con ella la cuestión de los valores,
propósitos y objetivos.
La educación puede ser
descriptiva o evaluativa. Descriptiva es decir cómo son las cosas sin formular
juicios de valor, describirla como “el proceso por el cual el individuo
adquiere las numerosas capacidades físicas y sociales que le exige el grupo en
el que ha nacido y dentro del cual debe desenvolverse”. Evaluativa es aquella
que formula juicios de valor respecto al modo en que deberían ser las cosas en
vez de cómo son. Exise entonces en la educación un interés implícito por aquello
que es valioso.
Los conceptos de la educación
están cargados invariablemente de valores y reflejan una visión particular
respecto a lo que es valioso y a lo que debería hacerse en las escuelas (son
prescriptivos). Distinguir entre valores intrínsecos y extrínsecos.
Tanto Dewey como Peters insisten
en que la educación no debe estimarse primariamente como una instrumentalizad
para el logro de ninguna meta o fin externo. La educación, como concepto y como
actividad, está cargada de valores y va dirigida a éstos. La educación se
interesa principalmente por el conocimiento y la compresión, debe ser
intrínsecamente valioso. La educación como concepto evaluativo se interesa
tanto por la manera de hacer como por el contenido de lo que se hace. Los
valores de la educación están relacionados con la promoción tanto de
actividades intrínsecamente significativas como de procedimientos
intrínsecamente significativos. Contenidos y procedimientos son igualmente
fines y medios de la educación. Juntos constituyen un modo de vida que posee su
propia identidad.
Los propósitos son útiles en
cuanto que proporcionan direcciones en términos de concentración y de esfuerzo
hacia unos objetivos que no resultan demasiado palpables o que no están muy
próximos. Los objetivos son puntos de apoyo relevantes en el camino hacia la
consecución de un propósito (más tangibles y más accesibles). El término
resultado alude al efecto o a las consecuencias de una forma específica de
aprendizaje o de enseñanza.
Un resultado no pretendido es algo que surge o se origina del
aprendizaje, pueden ser buenos o malos. En la “educación física” existe
una confusión en cuanto a la relación entre propósito, objetivos y resultados.
Lo que es preciso entender es que el movimiento tiene que declarar con más
validez y precisión cuáles son sus objetivos. La asistencia en este empeño es
una de las primeras tareas del análisis filosófico. El propósito general de la
educación es lograr que los niños se introduzcan en actividades y formas de
conciencia que caracterizan lo que podríamos llamar una forma civilizada de
vida”. Los valores intrumentales no interesan a la educación. El problema mayor
que para el movimiento representa la expresión ortodoxa de la concepción de la
iniciación es un enfoque estrictamente intelectualista del conocimiento.
CAPÍTULO SEGUNDO:
La concepción de la educación
como iniciación se interesa por la adquisición de un conocimiento de tipo
intelectual (desarrollo de la mente). El tipo de conocimiento por el que se
interesa la visión de la educación como iniciación es predominantemente teórico
más que práctico. El conocimiento radica en la estructuración de la
experiencia por conceptos agregando también criterios de objetividad. El
conocimiento está diferenciado en formas fundamentalmente distintas en cuanto
existen tipos lógicamente diferentes de conceptos; diversos criterios
objetivos; métodos distintivos para una posterior estructuración de la
experiencia. Las características formales de cada tipo de conocimiento deben
ser representadas en la formulación de los objetivos del curriculum.
Lo que Peters designa como
actividades “valiosas” o “serias” en términos educativos, poseen un amplio
contenido cognitivo y son capaces de ilustrar otras áreas de la vida y
contribuir considerablemente a su calidad. Del análisis de Peters emergen dos
puntos sobre los juegos en relación a la educación: los juegos no se interesan
por la naturaleza de una actividad educativa y si se utilizan o manipulan para
ligarlos a propósitos “serios” o “intelectuales” perderán cualquier integridad
que posean. Importancia de la educación física: la ausencia de una buena forma
física puede obstaculizar la posibilidad de una vida racional.
La idea de educación como
iniciación en su aspecto puro tiene que considerarse como una forma limitada y
empobrecida de educación. Cuatro críticas principales: la primera es que ve la
educación sólo como un concepto de desarrollo mental (separación entre la mente
y el cuero); la segunda es la que se refiere al empleo de la palabra “mente” en
un sentido intelectualista muy restringido (exceso de lo “congnitivo”); la
tercera es una educación académicamente prescritica que contiene poco de
educación práctica, ya que solo se consideran valiosos los propósitos prácticos
en la medida en que pueden contribuir al desarrollo de la comprensión intelectual;
y la cuarta es que no desarrolla “el conjunto de la persona”, al centrarse en
los aspectos cognitivos e intelectuales de la educación descuida otros
aspectos.
Bantock sugirió una forma
alternativa que destaca más lo concreto, lo práctico y lo “afectivo y
artístico” en educación. El conocimiento práctico o “saber cómo” difiere del
conocimiento proposicional o “saber qué”, pero no resulta menos importante en
cuanto a la educación integral de una persona. El conocimiento práctico se
interesa por ciertas formas de compresión activa, cada uno posee su propia
racionalidad. La diferencia principal entre conocimiento teórico y práctico es
que al primero le interesa el descubrimiento de las verdades y el segundo se
interesa por la ejecución de propósitos en acción. Cuando una persona “sabe
cómo hacer” ciertas cosas específicas, su conocimiento se halla actualizado y
puesto en práctica en lo que hace. Su inteligencia se manifiesta en sus hechos,
destrezas y realizaciones. Realmente no es necesario saber antes algo de teoría
para desarrollar la práctica, aunque a veces viene bien.
“Saber cómo” y “saber qué” son
expresiones diferentes de la racionalidad humana y deberían por eso
caracterizar a cualquier programa educativo bien meditado. Arnold diferencia
entre “saber cómo” en sentido débil y en sentido fuerte. El sentido débil se
alude a una persona que físicamente es capaz de hacer algo y de mostrar que
puede hacerlo, pero cuando se le pregunta cómo lo hizo poco o nada tiene que
decir a modo de descripción de comprensión. El sentido fuerte alude a una
persona que no solo es capaz de ejecutar lo que dice que puede hacer, sino que
cuando le preguntas cómo lo realiza puede proporcionar una relación
descriptiva, clara y penetrante de cómo se hizo. Exige una comprensión de los
procedimientos conforme a unas reglas y una descripción del modo en que se
hace. Es comprender la naturaleza, propósito y contexto de una determinada
acción que se acomete.
Las destrezas son ejemplos del
razonamiento práctico en términos de saber cómo hacer algo competentemente. A
diferencia de los hábitos, exigen que el agente supervise de manera inteligente
lo que esté haciendo mientras ejecuta. Los hábitos son estáticos en su
ejecución, las destrezas resultan dinámicas. En el deporte el dominio de una
destreza se manifiesta en el modo en que se emprende y realiza algo. Tales
destrezas sólo serán útiles si contribuyen al desarrollo y la promoción de
procedimientos y de estrategias dinámicas.
El conocimiento práctico o “saber
cómo” se interesa fundamentalmente por: la práctica, la acción y hacer algo en
el mundo de un modo intencionado. “Saber cómo” se interesa esencialmente por el
dominio de la destreza y de “ser capaz de” actuar o participar en una
determinada actividad con éxito y compresión.
Una educación liberal tiene tanto
que ver con la iniciación de los jóvenes en las prácticas valoradas por una
sociedad como en su iniciación con sus formas teóricamente construidas de
pensamiento. Las “actividades físicas” deberían formar una parte necesaria de
la materia sobre la que hay que educar. El aprendizaje de destrezas posee
un lugar importante en el desarrollo de una persona, sea cual fuere la utilidad
de los propósitos a que puedan orientarse. El hecho de que una actividad o
destreza proporcione al participante una satisfacción intrínseca no la
convierte en algo educativamente valioso. La educación va mucho más allá de un
curriculum basado en formas teóricamente construidas de discurso proposicional.
Se interesa también por una iniciación en toda una gama de contenidos
prácticos, como el deporte o la danza.
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