miércoles, 19 de noviembre de 2014

Preguntas obligatorias Tema 3

1.- ¿Qué distingue el conocimiento práctico en sentido fuerte y en sentido débil? ¿Por qué el primero es educativamente más deseable que el segundo?

El sentido débil se alude a una persona que físicamente es capaz de hacer algo y de mostrar que puede hacerlo, pero cuando se le pregunta cómo lo hizo poco o nada tiene que decir a modo de descripción de comprensión. El sentido fuerte alude a una persona que no solo es capaz de ejecutar lo que dice que puede hacer, sino que cuando le preguntas cómo lo realiza puede proporcionar una relación descriptiva, clara y penetrante de cómo se hizo.
Es más deseable educativamente el conocimiento práctico en sentido fuerte porque exige una comprensión de los procedimientos conforme a unas reglas y una descripción del modo en que se hace, comprender la naturaleza, propósito y contexto de la acción que se acomete.  

2.- ¿En qué se diferencia el razonamiento moral del adoctrinamiento moral? ¿Se puede razonar moralmente en movimiento? ¿Sobre qué? ¿Cómo? (Pon ejemplos).

En el razonamiento moral se estimula el niño para que piense críticamente aquello que lleva a cabo, mientras que en el adoctrinamiento moral se enseñan unas pautas a seguir, de modo que limitan su capacidad para expresarse y de pensar de una forma más crítica.
Sí, se puede razonar moralmente en movimiento. Por ejemplo, cuando en un partido de fútbol un jugador está tendido en el suelo por algún problema físico y otro jugador del equipo contrario para el juego tirando el balón fuera para que lo atiendan los servicios médicos.

3.- ¿Qué finalidad persigue la creación estética? ¿Hay actividades motrices puramente estéticas?  (Pon ejemplos) ¿Hay estética en las actividad motrices que no son puramente estéticas? (Pon ejemplos) ¿En qué consiste la estética en este segundo caso?

La creación estética persigue la estimulación de la imaginación y la creatividad en el niño.
Sí, hay actividades motrices puramente estéticas. Por ejemplo, la danza es puramente estética.
SÍ, hay actividades  motrices que no son puramente estéticas. Por ejemplo, un regate de fútbol.
 Consiste en el grado de creatividad e imaginación personal por parte del jugador  que pueda influenciar a la acción técnica que se lleva a cabo.

4.- Y la gran pregunta: ¿Qué podemos hacer para conseguir que TODO el alumnado aprenda lo que tiene un valor intrínseco? ¿Cómo hacer para educar en movimiento?

Para conseguir esto se debe plantear actividades motrices con participación activa de los alumnos donde se utilice el razonamiento moral (análisis crítico) y donde se lleve a cabo un conocimiento práctico en sentido fuerte.  Además podemos plantear actividades motrices con un componente más estético para estimular su imaginación y su creatividad. De este modo conseguiremos alumnos capaces de pensar de una forma crítica, capaces de comprender  el por qué de sus acciones y además contribuiremos a que mejoren su capacidad imaginativa y creativa. Para educar en movimiento básicamente trataremos de realizar actividades modificadas para darles un significado educativo, las cuales se llevaran a cabo solamente mediante la práctica motriz. 

martes, 18 de noviembre de 2014

Resumen Segunda Lectura Obligatoria Tema 3: “Sobre el valor educativo de los contenidos de la educación Física”. Devís, J. y Peiró, C. (2011)

En este artículo se presentan las principales justificaciones del valor educativo de los contenidos de la educación física desde una perspectiva diacrónica. Las justificaciones dan sentido a la enseñanza, pretenden influir o cambiar algún comportamiento, creencia o conocimiento y buscan mejorar la práctica docente.
Lo que actualmente conocemos como contenidos de la educación física escolar son las practicas físicas que han ido incorporándose al largo del proceso de  profesionalización de la educación física. Las prácticas sociales se aceptan como normales porque vienen prescritas por el currículo oficial y no parecen necesitar esfuerzo justificativo alguno. Sin embargo, la práctica de actividades sin tener una idea de lo que se quiere hacer con ellas es un signo de que no son educativas. Sin la intencionalidad de conseguir algún beneficio, puede haber aprendizaje, pero no educación.
Desde el inicio de la educación física, colectivos diferentes le asignaban algún valor o función social o educativa. Esta justificación socializadora todavía sigue siendo importante en nuestros días. Las argumentaciones del valor de los contenidos giraban alrededor de <<la educación de lo físico>>, ya que la educación se dividía en educación intelectual, moral y física. Herbert Spencer decía que “la primera condición de éxito en la vida es la de <<ser un buen animal>>, y la primera condición de prosperidad de una nación, la de componerse de <<buenos animales>>. Sin embargo, un número cada vez mayor de educadores reorientaron la justificación de la educación física y sus contenidos más allá de lo físico o corporal. Este propósito se apoyaba en el supuesto de que cualquier ejercicio físico requería algún tipo de operación intelectual y alguna determinación de la voluntad.
El interés pedagógico por ir más allá dio forma a una nueva justificación <<educación a través de lo físico>>. Con esta ideal, la educación física tiene que preocuparse por las respuestas emocionales, las relaciones personales, los comportamientos de grupos, los aprendizajes mentales, y otros resultados intelectuales, sociales, emocionales y estéticos.
Peter Arnold propuso una nueva estructura conceptual para la educación física, una conceptualización de tres dimensiones interrelacionadas:
- La educación sobre el movimiento.
- La educación a través del movimiento.
- La educación en movimiento.  
La primera dimensión, la educación sobre el movimiento, se refiere al campo de estudio o cuerpo teórico de conocimientos de la educación física. El autor le asigna un valor intrínseco, vinculado a una función educativa.  La segunda dimensión, la educación a través del movimiento, tiene un propósito instrumental o utilitario, porque se relaciona con fines y valores extrínsecos con los que el movimiento está indirectamente asociado como el desarrollo estético y moral, la salud, la socialización o la ocupación del tiempo libre. La tercera dimensión, a educación en movimiento, está relacionada con los valores intrínsecos o inherentes a los contenidos prácticos de la educación física. Considera que la práctica de actividades físicas es algo valioso en sí mismo porque permite a la persona autorealizarse o autoconocerse en diversos contextos. Se trata del conocimiento práctico y personal que solo se puede conseguir con la participación activa para conseguir el “saber cómo”. 
Los valores educativos de los contenidos no se encuentran en ellos mismos, sino en la valoración que les asignamos y esto depende de la intención con que los enseñemos. Sin embargo, muchas veces, incluso con la intención de favorecer el sentido positivo (educativo) de la práctica el resultado es el contrario. Así que no podemos dejar la práctica de los contenidos sin la intención de favorecer algún valor educativo. No obstante, el deporte, como cualquier otra actividad de la vida, puede transmitir valores deseables o no deseables y trasladarse a la vida cotidiana de los implicados, según el tipo de relaciones interpersonales del contexto social de su práctica. Eso significa que el contenido esta inevitablemente vinculado a las relaciones interpersonales del contexto social en que tiene lugar, porque siempre que hay práctica se producen interacciones. Además, según resulten dichas interacciones, su influencia sobre los participantes será de un tipo u otro.
La justificación autotélica o intrínseca de los contenidos o prácticas físicas parece no tener en cuenta los factores y condiciones sociales y contextuales que rodean a los contenidos, no tiene en  cuenta la interacción social. Pero Arnold dice claramente que para que una actividad o contenido sea intrínsecamente valioso además de promover el conocimiento y la compresión debe realizarse en condiciones moralmente aceptables. Se insiste en que los contenidos no pueden separarse de las condiciones en que se realizan, practican o enseñan. Dichos contenidos de la educación física también dejarían de ser educativos si su práctica se opone a las misiones o metas de la profesión de la educación física.
Remarcar que los contenidos nunca se producen en el vacío sociocultural y ausente de interacciones sociales. Son inseparables, porque son prácticas sociales y eso implica que las personas les asignemos valores, las realicemos en interacción con otras personas y resulten fundamentales las condiciones morales en su desarrollo.
Los contenidos de la educación física pueden alcanzar valores educativos si las experiencias que ofrece a los participantes son placenteras e intrínsecamente satisfactorias (intencionalidad educativa), cuidamos las relaciones sociales en dicho contexto y las desarrollamos en condiciones moralmente aceptables.

Resumen Primera Lectura Obligatoria Tema 3: “Educación Física, movimiento y currículum”. Arnold, P.J. (1989)

INTRODUCCIÓN:
La filosofía de la educación se ve como un elemento importante de la preparación profesional de los docentes. Son pocos los centros docentes interesados por el “movimiento” (como le gusta llamar a Arnold a la educación física). Su libro trata de llenar este vacío. Su finalidad es explorar filosóficamente la relación entre el concepto de educación y el de movimiento y ver las consecuencias que ello tiene para el profesor y para la planificación del curriculum y su evaluación, que tenga una utilidad práctica a la hora de tomar decisiones sobre qué, cómo y por qué debe enseñarse.
Peters formula una serie de criterios que estima implícitos en la educación. Lo que aquí importa es que sólo se consideran apropiados para la educación los procedimientos moralmente aceptables. Otros métodos resultan inaceptables.

CAPÍTULO PRIMERO:
El propósito de este libo es explorar y aclarar la relación entre educación y el estudio, la práctica y el “movimiento”. Este primer capítulo aclarará cuál es la posición que se adopta respecto de la educación y cómo se relaciona con ella la cuestión de los valores, propósitos y objetivos.
La educación puede ser descriptiva o evaluativa. Descriptiva es decir cómo son las cosas sin formular juicios de valor, describirla como “el proceso por el cual el individuo adquiere las numerosas capacidades físicas y sociales que le exige el grupo en el que ha nacido y dentro del cual debe desenvolverse”. Evaluativa es aquella que formula juicios de valor respecto al modo en que deberían ser las cosas en vez de cómo son. Exise entonces en la educación un interés implícito por aquello que es valioso.
Los conceptos de la educación están cargados invariablemente de valores y reflejan una visión particular respecto a lo que es valioso y a lo que debería hacerse en las escuelas (son prescriptivos). Distinguir entre valores intrínsecos y extrínsecos.
Tanto Dewey como Peters insisten en que la educación no debe estimarse primariamente como una instrumentalizad para el logro de ninguna meta o fin externo. La educación, como concepto y como actividad, está cargada de valores y va dirigida a éstos. La educación se interesa principalmente por el conocimiento y la compresión, debe ser intrínsecamente valioso. La educación como concepto evaluativo se interesa tanto por la manera de hacer como por el contenido de lo que se hace. Los valores de la educación están relacionados con la promoción tanto de actividades intrínsecamente significativas como de procedimientos intrínsecamente significativos. Contenidos y procedimientos son igualmente fines y medios de la educación. Juntos constituyen un modo de vida que posee su propia identidad.
Los propósitos son útiles en cuanto que proporcionan direcciones en términos de concentración y de esfuerzo hacia unos objetivos que no resultan demasiado palpables o que no están muy próximos. Los objetivos son puntos de apoyo relevantes en el camino hacia la consecución de un propósito (más tangibles y más accesibles). El  término resultado alude al efecto o a las consecuencias de una forma específica de aprendizaje o de enseñanza.             Un resultado no pretendido es algo que surge o se origina del aprendizaje,  pueden ser buenos o malos. En la “educación física” existe una confusión en cuanto a la relación entre propósito, objetivos y resultados. Lo que es preciso entender es que el movimiento tiene que declarar con más validez y precisión cuáles son sus objetivos. La asistencia en este empeño es una de las primeras tareas del análisis filosófico. El propósito general de la educación es lograr que los niños se introduzcan en actividades y formas de conciencia que caracterizan lo que podríamos llamar una forma civilizada de vida”. Los valores intrumentales no interesan a la educación. El problema mayor que para el movimiento representa la expresión ortodoxa de la concepción de la iniciación es un enfoque estrictamente intelectualista del conocimiento.

CAPÍTULO SEGUNDO:
La concepción de la educación como iniciación se interesa por la adquisición de un conocimiento de tipo intelectual (desarrollo de la mente). El tipo de conocimiento por el que se interesa la visión de la educación como iniciación es predominantemente teórico más que práctico.  El conocimiento radica en la estructuración de la experiencia por conceptos agregando también criterios de objetividad. El conocimiento está diferenciado en formas fundamentalmente distintas en cuanto existen tipos lógicamente diferentes de conceptos; diversos criterios objetivos; métodos distintivos para una posterior estructuración de la experiencia. Las características formales de cada tipo de conocimiento deben ser representadas en la formulación de los objetivos del curriculum.
Lo que Peters designa como actividades “valiosas” o “serias” en términos educativos, poseen un amplio contenido cognitivo y son capaces de ilustrar otras áreas de la vida y contribuir considerablemente a su calidad. Del análisis de Peters emergen dos puntos sobre los juegos en relación a la educación: los juegos no se interesan por la naturaleza de una actividad educativa y si se utilizan o manipulan para ligarlos a propósitos “serios” o “intelectuales” perderán cualquier integridad que posean. Importancia de la educación física: la ausencia de una buena forma física puede obstaculizar la posibilidad de una vida racional.
La idea de educación como iniciación en su aspecto puro tiene que considerarse como una forma limitada y empobrecida de educación. Cuatro críticas principales: la primera es que ve la educación sólo como un concepto de desarrollo mental (separación entre la mente y el cuero); la segunda es la que se refiere al empleo de la palabra “mente” en un sentido intelectualista muy restringido (exceso de lo “congnitivo”); la tercera es una educación académicamente prescritica que contiene poco de educación práctica, ya que solo se consideran valiosos los propósitos prácticos en la medida en que pueden contribuir al desarrollo de la comprensión intelectual; y la cuarta es que no desarrolla “el conjunto de la persona”, al centrarse en los aspectos cognitivos e intelectuales de la educación descuida otros aspectos.
Bantock sugirió una forma alternativa que destaca más lo concreto, lo práctico y lo “afectivo y artístico” en educación. El conocimiento práctico o “saber cómo” difiere del conocimiento proposicional o “saber qué”, pero no resulta menos importante en cuanto a la educación integral de una persona. El conocimiento práctico se interesa por ciertas formas de compresión activa, cada uno posee su propia racionalidad. La diferencia principal entre conocimiento teórico y práctico es que al primero le interesa el descubrimiento de las verdades y el segundo se interesa por la ejecución de propósitos en acción. Cuando una persona “sabe cómo hacer” ciertas cosas específicas, su conocimiento se halla actualizado y puesto en práctica en lo que hace. Su inteligencia se manifiesta en sus hechos, destrezas y realizaciones. Realmente no es necesario saber antes algo de teoría para desarrollar la práctica, aunque a veces viene bien.
“Saber cómo” y “saber qué” son expresiones diferentes de la racionalidad humana y deberían por eso caracterizar a cualquier programa educativo bien meditado. Arnold diferencia entre “saber cómo” en sentido débil y en sentido fuerte. El sentido débil se alude a una persona que físicamente es capaz de hacer algo y de mostrar que puede hacerlo, pero cuando se le pregunta cómo lo hizo poco o nada tiene que decir a modo de descripción de comprensión. El sentido fuerte alude a una persona que no solo es capaz de ejecutar lo que dice que puede hacer, sino que cuando le preguntas cómo lo realiza puede proporcionar una relación descriptiva, clara y penetrante de cómo se hizo. Exige una comprensión de los procedimientos conforme a unas reglas y una descripción del modo en que se hace. Es comprender la naturaleza, propósito y contexto de una determinada acción que se acomete.  
Las destrezas son ejemplos del razonamiento práctico en términos de saber cómo hacer algo competentemente. A diferencia de los hábitos, exigen que el agente supervise de manera inteligente lo que esté haciendo mientras ejecuta. Los hábitos son estáticos en su ejecución, las destrezas resultan dinámicas. En el deporte el dominio de una destreza se manifiesta en el modo en que se emprende y realiza algo. Tales destrezas sólo serán útiles si contribuyen al desarrollo y la promoción de procedimientos y de estrategias dinámicas.
El conocimiento práctico o “saber cómo” se interesa fundamentalmente por: la práctica, la acción y hacer algo en el mundo de un modo intencionado. “Saber cómo” se interesa esencialmente por el dominio de la destreza y de “ser capaz de” actuar o participar en una determinada actividad con éxito y compresión.
Una educación liberal tiene tanto que ver con la iniciación de los jóvenes en las prácticas valoradas por una sociedad como en su iniciación con sus formas teóricamente construidas de pensamiento. Las “actividades físicas” deberían formar una parte necesaria de la materia sobre la que hay que educar.  El aprendizaje de destrezas posee un lugar importante en el desarrollo de una persona, sea cual fuere la utilidad de los propósitos a que puedan orientarse. El hecho de que una actividad o destreza proporcione al participante una satisfacción intrínseca no la convierte en algo educativamente valioso. La educación va mucho más allá de un curriculum basado en formas teóricamente construidas de discurso proposicional. Se interesa también por una iniciación en toda una gama de contenidos prácticos, como el deporte o la danza.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Fragmento del libro "Mal de escuela" de Daniel Pennac

“Profesores, hermanos míos, os lo suplico; pensad en vuestros colegas cuando, en el silencio de la sala de profesores, escribís en los boletines que «el tercer trimestre será decisivo»

Después de la lectura del libro de Daniel Pennac, este es uno de los fragmentos que más me ha llamado la atención. Es impactante como el autor hace alusiones al tercer trimestre en la escuela, catalogándolo de "decisivo" para los alumnos. Y es que desde siempre, los profesores tienen al tercer y último trimestre como el más importante, el que puede salvar el curso a los peores alumnos. Pero, ¿como se puede recuperar en 3 meses lo atrasado de los 6 anteriores?. Esta cuestión es difícil de explicar, sin embargo ocurre en todos los cursos de todas las escuelas. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Trabajo obligatorio Tema 2: ENSAYO

¿Qué es educar? Ésta es una de las preguntas que más dudas ha causado a lo largo de las últimas décadas en los centros educativos y entre los docentes. Porque... ¿cómo vamos a educar bien, si no sabemos la respuesta a esta pregunta? Como a mí siempre me han enseñado, antes de actuar piensa lo que quieres hacer. El problema de saber elegir bien que hacer o que no hacer es que antes debemos dar una respuesta a la pregunta que se nos ha planteado. Aclarándola podremos educar correctamente sin miedo a equivocarnos en nuestra actuación docente.

Hay multitud de definiciones que podemos encontrar sobre qué es educar. Analizaré y compartiré con vosotros las definiciones que a mi parecer son más interesantes:

“Educar es un proceso que tiene como objetivo formar a la persona, enseñarle a vivir y a convivir”. Esta sería la definición más general de lo que es educar. La aplicaríamos al bebe o al hijo que es educado por sus padres para que viva en sociedad. Con un ejercicio de autocrítica, pensad cuantas veces vuestra madre os a dicho: “no hagáis esto”,  “deberías hacer esto otro”… eso es educar según esta definición.

El diccionario nos dice que “educar consiste en desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño y del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.”. Según esta definición estaríamos hablando del mundo de la enseñanza. Aplicado a como el docente imparte conocimientos  que son adquiridos por el alumno, provocando un aprendizaje intelectual. Además esto lo podríamos ver desde el punto de vista que aparece en el libro de Savater, F. (1997) El valor de educar, Barcelona: Ariel. donde dice que “no se puede educar sin instruir, ni viceversa”. Aquí estamos hablando de la importancia que tiene la conexión de ambos conceptos, porque es tan importante formar personas con la educación como instruir e impartir los conocimientos necesarios para hacer personas más sabias. Por otro lado, según Carmen Badesa Monreal, Profesora especialista en Pedagogía Terapéutica,  esta definición quedaría más completa si se cambiaran las palabras “niño” y “joven” por “ser humano”. Se entiende esto como que el ser humano está educándose constantemente, sea cual sea su edad, y por lo tanto esta continuamente perfeccionando sus facultades intelectuales y morales. ¿Es esto verdad? ¿O realmente solo se puede educar en la infancia? En mi opinión los seres humanos estamos hechos para aprender a lo largo de nuestra vida, para aprender cosas nuevas, por lo que nos estamos educando día tras día.

Según lo visto en clase educar procede de "educare" que significa "criar", "alimentar", "nutrir"; y de "educere" que significa "sacar de", "extraer". La verdadera educación es la síntesis del significado de los dos verbos latinos "educare" y "educere". Esto se podría entender como el “formar personas”, haciendo referencia a la primera definición. A partir de aquí el ser humano empezará a ser libre y responsable. ¿No creéis que son aspectos imprescindibles para nuestra vida?


Todas estas son definiciones de diferentes personas, más o menos influyentes. Pero realmente si tuviera que hacer mi propia definición me quedaría con un poco que cada. Para mi educar consiste en un proceso muy largo en el que se ven involucrados muchas personas, en el cual se tiene como objetivo hacer crecer tanto intelectualmente como moralmente a esa persona dándole los estímulos necesarios para tal cambio.